martes, 31 de mayo de 2011

Sueños rotos.


Una vez escuche que en la vida nunca se tienes todo lo que uno quiere, entonces pensé que lo mejor que podía hacer, para no sufrir por no conseguir lo que quiero, era no querer nada. Así, puse en práctica mi nueva idea.
Los primeros días fueron los más difíciles, puesto que cuesta desprenderse de todo lo que uno quiere. Debes dejar de sentir cariño, aprecio o preocupación por cualquier persona o cosa que te rodee. Fue difícil, lo admito, pero gracias a eso no he sufrido. No llore por no alcanzar la nota que me pedían, no me puse triste porque no me regalaran lo que yo quería, no me dolió cuando las personas que se suponía amaba se fueron.
No, nada de eso dolió. Ahora soy insensible al dolor, pero también lo soy a la felicidad. No me alegre cuando nació mi hermano, cuando pudo pronunciar mi nombre o cuando mis padres decían que me amaban. Sin darme cuanta he perdido mucho y ganado harto, pero alfinal de cuentas no obtuve nada, mas que soledad y vació, pero como ya estoy vació eso no importa. Porque ya nada importa.

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